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Aerial Flow Yoga (también conocido como Yoga Aéreo o AntiGravity Yoga) es un estilo de yoga que utiliza una hamaca o tela suspendida desde el techo para realizar posturas tradicionales de yoga con asistencia, así como secuencias fluidas, inversiones, giros y movimientos aéreos. Combina la alineación del yoga con la libertad y el soporte de las artes aéreas (como el trapecio o la tela circense).
El Aerial Flow Yoga como disciplina estructurada comenzó a desarrollarse a finales de la década de 1990 y principios de los 2000 en Nueva York, Estados Unidos. Fue dentro del estudio AntiGravity Yoga, fundado en 2007, donde se formalizó el método.
Fue creado por Christopher Harrison, un bailarín, gimnasta y coreógrafo de formación clásica.
Harrison fue bailarín principal del Joffrey Ballet y coreógrafo de Broadway.
También practicaba yoga tradicional, pero buscaba una forma de hacer posturas invertidas sin comprimir la columna.
Inspirado en las telas circenses y en los ejercicios de rehabilitación, diseñó una hamaca especial (con dos puntos de anclaje) y desarrolló el método AntiGravity Yoga, que luego derivó en distintas ramas, incluido el Aerial Flow Yoga.
El Aerial Flow Yoga utiliza una hamaca de tela resistente (tipo seda aérea, pero con mayor anchura y soporte) que se ancla al techo. La hamaca permite:
Descompresión de la columna mediante inversiones suaves.
Asistencia en posturas que serían difíciles en el suelo (ej: flexiones hacia atrás, equilibrios).
Suspensión total para practicar posturas sin contacto con el suelo.
Fluidez y transiciones similares a una danza aérea.
Enfoque: Unir la respiración consciente (pranayama) con la fluidez del movimiento, explorando el espacio en tres dimensiones. No es acrobacia circense; se prioriza la alineación, la seguridad y la conexión con el cuerpo.
Objetivos: Descomprimir la columna, aumentar la flexibilidad controlada, desarrollar fuerza funcional, superar el miedo a las inversiones y experimentar una sensación de libertad y ligereza.
Una sesión típica de Aerial Flow Yoga dura entre 60 y 75 minutos y sigue esta estructura general:
Apertura y ajuste (5-10 min). Colocación de la hamaca, ajuste de altura, respiración y conexión con la tela.
Calentamiento en el suelo (5-10 min). Movilidad articular y activación con ayuda parcial de la hamaca.
Práctica de posturas asistidas (15-20 min). Posturas de pie, flexiones hacia atrás y lateralidad con soporte de la hamaca.
Inversiones y descompresión (10-15 min). Colgarse boca abajo, estiramientos de columna, posturas invertidas sin peso en cervicales.
Flujo aéreo (secuencia) 10-15 min. Combinación de movimientos y posturas enlazadas con fluidez (similar a Vinyasa pero en el aire).
Vuelos y suspensiones (5-10 min). Posturas donde la hamaca sostiene todo el peso, sin tocar el suelo.
Cierre y integración (5 min). Descenso suave, respiración consciente, savasana en la hamaca o en el suelo.
Hamaca: Tela resistente (soporta hasta 300 kg), con anclajes profesionales en el techo.
Colchoneta: Se usa debajo de la hamaca como protección.
Spotter: En niveles principiantes, un instructor puede asistir manualmente.
Auto-seguridad: Se enseña a los alumnos a envolverse correctamente y a soltar la hamaca de forma controlada.
Descompresión vertebral: Colgarse boca abajo sin comprimir el cuello (a diferencia de pararse de cabeza en el suelo).
Soporte para lesiones: Ideal para personas con problemas de espalda, cervicales o muñecas.
Fluidez tridimensional: El movimiento no es solo en el plano del suelo, sino en altura, giros y planos inclinados.
Accesibilidad: No se necesita fuerza de brazos para colgarse; la hamaca envuelve y sostiene.
Superación del miedo: Permite experimentar inversiones de forma gradual y segura.
No es circo: Prioriza la consciencia y la alineación, no la acrobacia ni el espectáculo.
Principiantes absolutos: Sí, con instructor certificado. La hamaca sostiene y asiste.
Practicantes de yoga tradicional: Sí, especialmente quienes quieran explorar inversiones sin riesgo cervical.
Personas con lesiones de espalda (discopatías, hernias): Sí, es uno de los beneficios más destacados (descompresión).
Mujeres embarazadas: Con precaución y solo en primer trimestre; después, no se recomienda.
Problemas de vértigo o presión ocular (glaucoma): Contraindicado (las inversiones prolongadas no son seguras).
Lesiones graves de hombros o muñecas: Consultar con médico; la hamaca puede reducir carga, pero ciertas posturas requieren agarre.
No se necesita ser fuerte ni flexible: La hamaca permite progresar desde cualquier nivel.
Principales exponentes y difusores
Christopher Harrison: Fundador del método AntiGravity Yoga, padre del Aerial Flow moderno.
Michelle Dortignac: Instructora maestra de AntiGravity, formadora internacional.
Jill Franklin: Difusora del Aerial Flow como práctica terapéutica.
Brittany Drapeau: Referente en secuencias fluidas y coreografías aéreas.
México: Estudio AntiGravity Mexico (CDMX, GDL, MTY, SLP) con instructores certificados. También academias de danza aérea que integran el método.
Argentina: Comunidad activa en Buenos Aires, con formaciones certificadas por AntiGravity.
Brasil: Fuerte presencia en São Paulo y Río, con adaptaciones al estilo de flow brasileño.
Chile: Crecimiento en estudios de yoga y pole dance que integran tela baja.
Influencia circense: Aunque Harrison era bailarín, la hamaca se inspiró en la tela de circo, pero adaptada para ser más ancha, estable y segura.
Uso terapéutico: Algunos fisioterapeutas la recomiendan para hernias discales, pero otros advierten que colgarse puede irritar ciertas lesiones si no se hace con técnica adecuada.
Patente del método: "AntiGravity Yoga" es una marca registrada. Por eso otros estudios usan nombres como "Aerial Yoga", "Hamaca Yoga" o "Aerial Flow".
Instalación segura: La principal controversia es la seguridad de las anclajes. Ha habido accidentes por techos mal preparados. Solo debe practicarse en lugares profesionales.
¿Es realmente yoga?: Algunos tradicionalistas cuestionan el uso de una herramienta externa (hamaca) como "no yoga". Sus defensores argumentan que es una evolución del Hatha Yoga con props avanzados.
No engorda. Tonifica de forma integral: brazos, hombros, espalda, abdomen y piernas. Al trabajar con el propio peso y en gravedad reducida, se activan muchos músculos estabilizadores que no se usan en el suelo.
Las hamacas profesionales de Aerial Flow soportan entre 250 y 300 kg (incluyendo el peso del usuario y fuerzas dinámicas). Sin embargo, es crucial que el anclaje al techo esté hecho por un profesional y certificado para dicha carga.
Es común al principio, especialmente al girar o estar boca abajo. Para evitarlo:
Empieza con movimientos lentos y controlados.
Mantén la mirada en un punto fijo cuando gires.
Si sientes vértigo, baja suavemente y descansa.
Con la práctica, el sistema vestibular se adapta y el mareo desaparece.